Existen parejas que hablan mucho y aun así sienten que no se entienden. Esto no es por falta de voluntad ni de cariño; simplemente es que en algún momento la forma de comunicarse dejó de funcionar, y nadie lo dijo en voz alta. En PsicoMentis vemos esto con frecuencia en consulta, y lo que más llama la atención es que los patrones que generan distancia suelen ser bastante parecidos de una pareja a otra. El reconocerlos termina siendo, casi siempre, el primer paso para saber cómo mejorar la comunicación en pareja.

Hablar sin escuchar de verdad

Pasa que estás en una conversación con tu pareja y, mientras habla, ya estás construyendo tu respuesta. Esto no es mala intención, es un hábito. Pero el resultado de esto es que la otra persona termina sintiéndose sola aunque haya alguien al otro lado.

El escuchar de verdad tiene poco que ver con guardar silencio. Tiene que ver con estar presente y sostener la mirada, asentir, hacer alguna pregunta que demuestre que lo que el otro dice importa. Cuando eso ocurre, la conversación cambia de tono casi sin esfuerzo, pues con la defensiva baja, la disposición a abrirse sube.

Por otro lado, está el resistir el impulso de interrumpir cuando no se está de acuerdo, o esperar a que el otro termine antes de responder. No es que se convierta el diálogo en algo sin fricciones; más bien le transmiten al otro que merece atención. Y eso, en una relación, es de mucha importancia.

Suponer en lugar de preguntar

El conocer bien a alguien puede volverse un obstáculo inesperado. Cuanto más tiempo lleva una pareja junta, más tentador es dar por sentado lo que el otro piensa, necesita o quiere decir. El problema es que las personas cambian, y lo que era cierto hace dos años puede no serlo hoy.

“Ya sé por qué estás enfadado” o “está claro lo que quieres decir” suenan a confianza, pero en realidad cortan el diálogo en la relación antes de que empiece. Pocas cosas generan más frustración que sentir que te han malinterpretado y que encima no te dejan aclararlo. Con el tiempo, quien se siente así simplemente deja de intentarlo.

Preguntar, en cambio, es una señal de que la versión del otro importa. “¿Qué quisiste decir con eso?” o “¿cómo te has sentido?” son preguntas que parecen menores, pero que pueden llegar a abrir conversaciones que de otra forma no llegarían a ocurrir. A veces la diferencia entre un malentendido y una conversación útil puede ser tan pequeña como esa.

Cómo mejorar la comunicación en pareja cuando se habla desde la acusación

“Nunca me tienes en cuenta.” Esa frase, dicha en un momento de tensión, casi siempre produce que el otro se ponga a la defensiva y la conversación se convierta en un cruce de reproches. Y esto no porque la queja no sea legítima, sino porque la forma en que está formulada no deja mucho margen para responder sin atacar a su vez.

La misma idea expresada desde lo que uno siente tiene un efecto completamente distinto. “Me siento poco importante cuando esto pasa” no acusa, más bien explica. Y cuando uno explica en lugar de acusar, el otro tiene espacio para escuchar. Aprender a hablar con la pareja desde ese lugar es uno de los cambios que más se nota en la rutina de una relación, aunque al principio pueda que cueste encontrar las palabras.

A ver, con esto no queremos decir que debas medir cada frase ni hablar de forma artificial. Se trata de un pequeño giro de perspectiva: antes de decir “tú siempre” o “tú nunca”, preguntarse qué es lo que realmente se está sintiendo y nombrarlo así. A través de la práctica, ese giro se vuelve natural.

Evitar los temas que de sinceramente son importantes

Este es quizás el patrón más difícil de detectar porque, desde fuera, puede parecer que todo va bien. La convivencia es tranquila, no hay grandes conflictos. Pero hay temas que nunca se tocan, conversaciones que se aplazan indefinidamente porque abordarlas implica tensión. Y esos temas pendientes, con el tiempo, son los más pesados.

La evitación casi siempre viene del miedo a herir, no saber cómo plantear algo sin que se malinterprete, no tener ganas de abrir otro frente después de un día largo. Pero el silencio también comunica. El revisar los patrones de comunicación de una pareja pasa, con frecuencia, por identificar qué temas se han ido dejando fuera y qué hay detrás de ese silencio.

Las parejas que consiguen hablar de lo difícil terminan siendo las que han construido suficiente confianza como para saber que el otro no va a usar lo que dices en tu contra. Esa confianza se demuestra en conversaciones pequeñas, en la disposición a escuchar aunque incomode, en estar presente cuando el otro decide abrirse.

Ninguno de estos errores dice nada malo de una pareja. Son patrones aprendidos, muchas veces heredados, que aparecen en casi todas las relaciones en algún momento. Lo que cambia es si se reconocen o no. Saber cómo mejorar la comunicación en pareja empieza, casi siempre, por reconocer estos patrones en la propia relación.” Si al leer esto has identificado algo que lleváis tiempo sin saber cómo abordar, en PsicoMentis podemos ayudaros a trabajarlo. Podéis reservar una sesión de valoración gratuita y hablar con nosotros sin compromiso.

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