En la sociedad en la que vivimos, la esfera laboral es muy importante y en la mayoría de los casos ocupa una proporción muy alta de nuestro tiempo.

A medida que subimos de puesto en nuestra carrera profesional, vamos teniendo gente a nuestro cargo, pero ¿cómo puedo ser un buen jefe? Como en muchas partes de nuestra vida, nos dan una responsabilidad pero no sabemos como ejercerla, no viene con libro de instrucciones. Estos son algunos trucos que puedes usar para ser un buen jefe.

Adáptate a la forma de trabajar de tu nuevo equipo

Seguro que tienes unas ideas geniales, con muchas innovaciones, pero los cambios repentinos son complicados de asumir. Pregunta a tu equipo cómo trabaja y a partir de ahí haz pequeños cambios, escucha las experiencias de los que llevan tiempo, ellos podrán ayudarte y asesorarte, eso sí, no seas conformista, seguro que hay muchas cosas que se pueden cambiar.

Da ejemplo a la hora de trabajar

Cuando queremos que alguien trabaje y de el máximo de si, es importante que interprete que tu también lo haces. Una buena forma de ganarte el respeto y confianza de tu equipo es el esfuerzo y la entrega por el trabajo que se está realizando. Es importante que tu equipo vea que te interesas por lo que hacen, les apoyas y ayudas en lo que necesiten.

Transmite valores al equipo

No se trata de nuestros valores principios personales. Es importante que creemos unos valores grupales, con normas y derechos, establecidos dentro de nuestra organización. Que todos conozcan y compartan, esto además conseguirá que todos trabajemos bajo el mismo paraguas y que el grupo esté más unido y cohesionado.

Se creíble y fiable

Es imprescindible que nuestro equipo confíe en nosotros. Que sepa que en el lugar de trabajo son lo más importante para nosotros y que vamos a estar de su lado.

Para esto la sinceridad es imprescindible, es mejor decir las cosas de manera directa aunque puedan hacer daño (eso si tenemos que utilizar una buena manera de comunicación) que escondernos las cosas y que se enteren por otras personas.

La confianza de nuestro equipo y la transparencia harán que el clima sea mejor y se trabaje con más ganas.

Debes responsabilizarte de los resultados

Debemos valorar las cosas que hacemos y los resultados que estas tienen, tanto si son positivas como si son negativas. No eches balones fuera cuando haya errores y te cuelgues medallas cuando las cosas salgan bien. Recuerda que tu eres el líder del equipo y es importante que asumas tu responsabilidad en los resultados.

Da la cara por tu equipo

Cuando somos jefes, debemos de respaldar a nuestro equipo. Esto no quiere decir que valoremos siempre de forma positiva a nuestro equipo, debemos decirles cuando han realizados las cosas mal, no desde la crítica, si no desde el aprendizaje de los errores, pero esto se hará forma individual, de manera que si hay un problema concreto nos lo puedan aclarar.

Si alguien duda de las capacidades de nuestros trabajadores, nosotros como jefes debemos defender a nuestros empleados y contrastar lo que nos cuentan antes de hacer una valoración. No te pongas de parte del cliente o de los jefes de otras departamento, confía en las capacidades de tu equipo.

Se positivo y motivador

Cuando somos los líderes de un grupo, debemos de tomar las riendas. Somos los responsables de crear un clima cálido y de confianza en el equipo.

Creer en nuestro equipo, ayuda a que ellos crean que pueden conseguir sus metas, así como, hablar en positivo y apoyarles en las decisiones, ideas y propuestas puede aumentar su motivación y crear un ambiente más cálido.

Preocupate por el bienestar de las personas que están a tu cargo

No hace falta que seamos amigos de nuestro equipo, es importante diferenciar entre compañeros y amigos. Tenemos que tener en cuenta que el estado de ánimo de nuestros empleados va a influir en su rendimiento.
Preocuparnos por ellos y cubrir sus necesidades en la medida de nuestras posibilidades, ayudará a que aumente su rendimiento y a que el clima en el equipo sea mucho mejor.

Delega

No podemos hacernos cargo de todo, y por eso tenemos un equipo. Recuerda que si delegas, la idea es dar independencia y que la persona trabaje como le gusta y se sienta cómoda. Como jefe puedes supervisar el final y apoyar en su elaboración, pero no estés encima de lo que hacen los demás, confía en ellos.

Amolda tu estilo de liderazgo

Cada persona es diferente, y debemos amoldar nuestra forma de actuar con cada uno de los miembros del equipo. Adaptando nuestro comportamiento a la persona que tenemos delante, conseguiremos que los resultados y la motivación sean mayores. Prueba a ser flexible, dependiendo del equipo que te toque y sacaras más partido a tus empleados.

Fomenta la sensación de equipo

En estos casos el trabajo en equipo es importante, normalmente para que las cosas salgan los miembros de nuestro grupo tienen que trabajar juntos, es importante que ellos sientan que forman parte de algo, lo cual no saldría sin su trabajo y cooperación, ya que son importantes.

Fomenta también un clima de confianza y cooperación entre ellos, evita las competiciones, de esta manera, conseguirás que trabajen juntos y no se pongan zancadillas los unos a los otros para prosperar.

Pon objetivos desafiantes

Amolda los objetivos al rendimiento del grupo. Es importante que los trabajadores, detecten que deben de esforzarse para poder conseguir las metas, eso si, no debemos pasarnos a la hora de marcar los objetivos, si el equipo siente que no lo puede conseguir, se desmotivarán y perderemos su apoyo.

Lo más seguro es, que al comenzar en un nuevo puesto con más responsabilidad, cometamos errores y hagamos las cosas mal, como ya hemos dicho al principio, nadie nos da un libro de instrucciones.

Entrenando estos comportamientos, conseguiremos que nuestro liderazgo sea mejor y nuestro equipo esté más motivado.

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