En los últimos años se ha impuesto un pensamiento, que nos intentan convencer de que todo es posible, que siempre tenemos que estar contentos y que lo que pase en nuestra vida va a depender solo de cómo sea nuestro pensamiento. Se trata de un falso positivismo que invade nuestras vidas. Pero ¿es bueno este tipo de pensamientos? ¿puede dañarme no permitir las emociones “negativas”?

Tenemos que tener en cuenta de que el positivismo no siempre es el estado ideal en nuestra vida, necesitamos fluctuar entre todas las emociones, ya que al fin y al cabo, son las que no permiten crecer ante la adversidad, son las que nos llevan a pedir ayuda ante aquellos problemas que no podemos resolver con las herramientas que tenemos, la idea de estar siempre felices, en muchas ocasiones nos lleva a tapar problemas sin resolver. Considerar que nuestros pensamientos crean nuestra propia realidad nos responsabiliza de cosas que pasan a nuestro alrededor y realmente no podemos controlar.

¿Quiere decir esto que no busquemos una parte positiva a las cosas y que nos conformemos con lo que nos viene? En este caso, nos iríamos al lado extremo, el negativismo, lo cual generan el mismo daño. Los primeros proporcionando una felicidad a corto plazo, pero no a largo plazo y los segundos no generando ninguna felicidad.

Por esto, desde la terapia cognitiva, trabajamos los pensamientos distorsionados, de forma que adaptemos lo máximo a la realidad nuestros la interpretación de las cosas que ocurren a nuestro alrededor, sin que sean catastrofistas ni demasiado positivistas.

¿Cómo suelen ser las personas con tendencia al exceso de optimismo?

¿Qué consecuencias tiene en nuestra vida este tipo de pensamientos?

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